lunes, 24 de enero de 2011

MENSAJE DOMINICAL - Por: Leandro González- Pastor de la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana.

ESTUDIO PSICOLOGICO DE LAS SECTAS

2 Timoteo 4:3

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas”.

Pretendemos, sin ser psicólogo, hacer un breve enfoque de las sectas desde el punto de vista de la psicología. Pero naturalmente que este pequeño estudio lo haremos con un criterio bíblico. Creemos que muchos de los mecanismos y herramientas de la psicología moderna pueden ser utilizados para entender muchos de los fenómenos que atañen a la conducta del ser humano.

Para hacer un estudio serio de las sectas, como el que nos proponemos hacer durante todo este año 2011 en nuestra iglesia, es necesario auxiliarnos de la ciencia que estudia el comportamiento humano. Aunque no compartimos todos los métodos de esta ciencia, ni muchas de sus conclusiones, pero sí es válido que reconozcamos el gran aporte que la misma ha hecho y está haciendo para comprender mejor porqué el ser humano se comporta como lo hace.

Un estudio de las sectas desde el punto de vista de la psicología nos permitirá darnos cuenta porqué las sectas atrapan con tanta facilidad a las personas con sus enseñanzas falsas, a tal grado que las hacen dependientes absolutamente del grupo, y explotan de tal manera métodos de manipulación, que dejaría estupefacto a cualquiera que mira desde afuera con espíritu crítico y desprovisto de prejuicio. Esta manipulación es algo que los diferencia enormemente de los demás grupos tradicionales no sectarios, y además una característica que los define especialmente es su alto grado de proselitismo, viven para hacer adeptos, esto se vuelve una manía entre sus adeptos.

Precisamente, los grupos sectarios están compuestos de adeptos, mientras que las iglesias de tendencia ortodoxa están compuestas de creyentes conscientes. Pero en el día de hoy, aún muchas iglesias ortodoxas están siendo invadidas con estilos e influencias que provienen de los cultos y de las sectas, y hasta de otras religiones; por lo que se requiere un mayor cuidado departe de los pastores, líderes y miembros comprometidos, para velar por la sana doctrina y analizar cualquier tendencia que se presente, para saber si es bíblica o no. Es bueno recordar que muchas prácticas incorrectas pueden penetrar a la iglesia por falta de tacto y celo departe de quienes tienen la responsabilidad de cuidar el rebaño del Señor.

El hecho de que las sectas procuran por todos los medios de desacreditar a las iglesias tradicionales y la ortodoxia bíblica, al punto de presentar sus creencias como la nueva revelación que trae la verdadera verdad, es lo que hace que muchos inconformes (entiéndase personas con problemas de adaptación en sus iglesias ), se hagan adherentes de las mismas con tanta facilidad. Y este es un fenómeno que vale la pena analizar a la hora de hacer un estudio psicológico de las sectas.

Cuando la gente no está contenta en el lugar donde se congrega, y se mantiene cuestionando lo que se enseña, se está presentando como blanco fácil de las sectas. Los cristianos deben conocer por eso su Biblia, conocer además lo que son las enseñanzas básicas de la fe cristiana y se debe mantener una buena relación entre los miembros de su iglesia, para así crear una coraza protectora contra el engaño sutil de las sectas.

El daño psicológico que una secta pudiera causar a una persona puede traducirse en situaciones de índole física, por múltiples razones. Por ejemplo, una persona que crea que debe pasarse una semana ayunando, porque se le ha enseñado en su grupo que esta es la única manera como podrá tener una iluminación perfecta con el mundo espiritual, puede llegar a provocarse lesiones físicas que pudieran llegar a ser irreversibles. Algunas sectas pueden llegar a ser tan destructivas que hasta pueden inducir a las personas a odiar a su propia familia, a su nación y hasta a sí mismos, al grado de provocar hasta suicidios masivos, como es el caso muy conocido de lo ocurrido en Guyana con la secta denominada “Templo del pueblo”. Un caso muy horrendo, ya que Jim Jones, líder de esta secta, convenció a sus seguidores (unas novecientas personas) de suicidarse todos, incluyendo a los niños, acto este que ocurrió en 1978.

Para darnos cuenta de esta realidad y evitar caer en estos grupos, nos proponemos desarrollar los siguientes tres planteamientos respecto de la situación del ser humano y sus necesidades.

1.- El ser Humano Tiene Necesidades de Conocer lo que le Parece Misterioso.

El ser humano tiene preguntas a sus incógnitas; anda buscando respuestas a sus inquietudes. Las sectas le brindan respuestas a sus preguntas, y la mayoría de las veces de una forma fantástica e increíble. Precisamente por el hecho de que no es verdad, sino que es mentira que lo puedan satisfacer, es por lo que a primera vista se presentan como cosas increíbles. Pero sucede que las sectas atrapan a los individuos en una situación de vulnerabilidad. El individuo, hasta el momento que ha tenido contacto con la secta, no ha encontrado respuestas fáciles de fuentes que sean serias, simplemente porque nunca se podrá encontrar respuestas fáciles a preguntas o cuestiones difíciles. Pero como está deseoso de encontrar respuestas, haya cómodo el creer lo que la secta plantea, y hasta puede llegar a parecerle lógico.

Si la persona hiciera caso a las críticas que le hacen los que están mirando desde afuera, y se detuviera por un instante a considerar esas críticas, de seguro se daría cuenta de muchas cosas que no concuerdan ni con la realidad, ni con la sensatez. Basta analizar, fuera de todo prejuicio, para darse cuenta de las incongruencias que se presentan en las sectas con respecto, por ejemplo, al sentido común, por citar una manera de analizarlo.

En la actualidad usted puede ver unos grandes letreros en todos los pueblos de República Dominicana y el mundo, de una secta que está proclamando que Jesucristo viene para el 21 de mayo de este año 2011. Lo primero que podemos decir respecto de esto es, el gran daño psicológico que esta secta provocará en las personas que se desengañarán el 22 de mayo de 2011, cuando descubran que Jesucristo no vino. Recordamos casos del pasado, cuando otras sectas han puesto fecha a la segunda venida de Cristo, y el impacto que el desengaño de esta falsa expectativa ha provocado, llevó a muchos al suicidio, aparte de que se habían quedado sin nada, pues habían vendido todo lo que tenían, porque en fin de cuentas, el mundo se iba a acabar. Todo esto se puede evitar si creemos lo que la Biblia nos dice: “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre” (Mateo 24:36). Creo que una de las razones porqué el Señor no nos ha dado una fecha para su segunda venida, es por nuestra propia salud mental. Y creo además que una enseñanza del tipo de esta secta, que pone una fecha para la venida de Cristo, atenta contra la seguridad del Estado, pues escandaliza e inquieta de manera innecesaria a todos aquellos que lo crean. Si los servicios de seguridad de una nación hicieran bien su trabajo, nos evitaríamos muchas manifestaciones de fanatismo que pueden llegar a ser fatales.

2.- El ser Humano Tiene Un Vacío y Anda Buscando Llenarlo.

Esto se refiere a necesidades espirituales que el ser humano tiene. La psicología trata de los problemas del espíritu humano, de aquellas cosas que le inquietan al hombre y que no se ven. El caso de Nicodemo en Juan capítulo 3, que se acercó a Jesús para plantearle sus inquietudes espirituales, es un caso típico de lo importante que es para un ser humano poder satisfacer ciertos aspectos de su existencia. Es por esta situación que el apóstol Pablo advierte acerca de la condición de la humanidad en los últimos tiempos y los peligros de dejarse engañar por las sectas: “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” (2 Timoteo 4:3).

Algunos psicólogos emplean como técnica el alimentar historias falsas en la mente de sus clientes con el fin de procurarles la sanación. Pongamos un ejemplo: Una persona que ha perdido un ser querido del que se duda que pudiera ir al cielo, visita a un psiquiatra para buscar ayuda a su ansiedad; y si este cliente que cree en el purgatorio, donde supuestamente las almas van a ser purificadas, el psicólogo o psiquiatra, que no necesariamente pudiera importarle la creencia de su cliente, le alentaría o afianzaría en dicha creencia, si con ello lograra que su cliente saliera de su estado depresivo. En este sentido el profesional estaría propiciando o afianzando una falsa creencia en su cliente, y de esta forma estaría la psicología prestándose para la expansión del error doctrinal. De hecho para el mundo secular, estas cuestiones de índole espiritual y de fe son tratadas con escepticismo, y muchas veces sólo son consideradas cuando se trata de casos como el que hemos puesto como ejemplo, pero no porque el profesional moderno y materialista tome en serio las cuestiones de fe propiamente dichas.

Por lo general las personas son atrapadas por las sectas durante un período crítico de su vida, que les provoca un sufrimiento profundo que los sume en un estado de depresión desesperante. La persona se cansa de buscar una solución, y en su camino tiene un encuentro con personas ya fanatizadas en sus prácticas sectarias, que los envuelven hasta de manera enfermiza dentro de su grupo. Y por lo general, a la persona se le hace difícil al principio desvincularse de esta práctica, y con el tiempo esto se vuelve parte de su vida y llega a normar todos los actos de su vida.

Lo que ocurre con frecuencia es que estos grupos o cultos proponen soluciones, que si bien pudieran parecerle atractivas a los consultantes, pero que no son la alternativa verdadera a la solución de sus problemas, y a la larga tienden a prolongar y empeorar su situación o trastorno.

El psicólogo sabe que la gente no actúa de una forma sin que existan antecedentes o influencias del ambiente o de otras personas o entidades que de alguna manera han tenido incidencia en ellas. Como la psicología se ocupa de la reacción que presenta el ser humano a los hechos y situaciones de su vida, por ello, la psicología indaga a partir de las manifestaciones de la conducta humana, qué es lo que se oculta detrás de un comportamiento dado. Es por esto muy importante que se refiera al enfermo a psicólogos y psiquiatras que sean auténticos cristianos.

El vacío existencial inherente a todo ser humano, y que por lo general le provoca ansiedad e insatisfacción, es algo que le permite a las sectas plantear de manera falsa, la seguridad que ellos andan buscando, porque le ofrece una vía fácil y desprovista, la mayoría de las veces, de sostenimiento doctrinal, pero que se ajusta a la solución fácil de su necesidad inmediata.

3.- El Ser Humano Tiene Necesidad de Encontrarle Sentido a su Existencia.

Existen tres interrogantes clásicas que el hombre inteligente se ha hecho siempre: ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo? Y ¿A dónde voy? Imagínese, si el hombre lograra encontrar una respuesta a estas tres preguntas, la mayoría de sus problemas estarían resueltos. Es precisamente en este campo que las sectas juegan un papel muy especial, al plantearle a las personas respuestas que les parecen viables, pero que no son la verdad. El único que puede responder a ciencia cierta estas tres preguntas, es el que nos hizo, o sea, Dios. Y las respuestas a estas tres preguntas se encuentran sólo en la Biblia, el manual del fabricante, la Palabra de Dios.

Las sectas por lo general brindan una falsa seguridad en cuestiones de las que dicen ser expertos, como es el caso de pretender presentarse como grandes conocedores de los problemas de la humanidad. Esta estima inflada que manifiestan los líderes de las sectas se transfiere a personas que no están seguras de lo que quieren, logrando ejercer sobre estos individuos un control mental de tal magnitud, que puede llegar a provocarles situaciones patológicas.

Lo más difícil, psicológicamente hablando, es separar a una persona de un grupo sectario, pues la influencia sobre su personalidad es tan fuerte, que se necesitaría una terapia muy especial y prolongada para ayudarle a desprenderse de todo el lavado de cerebro del que ha sido objeto. Muchos padres han visto con desconsuelo como sus hijos adolescentes han sido atrapados en alguno de estos grupos, que les ha dominado de tal manera, que se vuelven irreconocibles. Las sectas conocen el conflicto que viven principalmente los adolescentes y los jóvenes con su lucha por adaptarse a la vida, y por encontrar un rumbo en su existencia. Es por esto que los padres, principalmente los padres cristianos, deben dedicar tiempo a sus hijos, y no limitarse al tiempo que ellos pasan en la iglesia. En el hogar se deben recalcar las verdades de nuestra fe que son esenciales, y se les debe hacer sentir que es verdaderamente importante pertenecer a la iglesia del Señor.

Las personas necesitan sentirse importantes y amadas por todos los miembros de la iglesia. De esta manera podemos facilitar la transferencia de la fe y de los valores que son verdaderamente trascendentales, tanto para su desarrollo espiritual, así como para su estima personal y su desenvolvimiento intelectual y práctico.

Leandro González
Mensaje predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 23 de enero de 2011.

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