lunes, 11 de abril de 2011

Vargas Maldonado acepta Hipolito gano la convención PRD

Tomado de El Nacional
El ingeniero Miguel Vargas Maldonado anunciço este lunes que declina su legítima aspiración a ser el candidato del PRD para las elecciones del 2012, porque la unidad del partido y la tranquilidad del país están por encima de cualquier pretensión personal, y tiene que ser así para todo ciudadano motivado por una vocación de servicio a la sociedad.
Además, reconoció la candidatura presidencial del ex presidente Hipólito Mejía, por el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), para los comicios del 2012, sin pedir nada para él, ni sus seguidores.
De igual forma, invitó a sus seguidores a colaborar sin rencores y con desprendimiento para que el PRD y su candidato Hipólito Mejía alcancen el poder en las próximas elecciones, ya que ahora más que nunca estamos obligados a continuar trabajando por un PRD fuerte, más democrático y transparente.
Manifestó que mantuvo su posición con altura y prudencia, demostrando la existencia de una confabulación de fuerzas internas y externas para despojarlo de sus derechos, pretendiéndose desmeritar sus reclamos y su historial de servicios  al partido y al país.
Vargas Maldonado se expresó durante un discurso a todo el país en el hotel Dominican Fiesta en presencia de una amplia representación  de su equipo político.
Dijo que el PRD vive una situación muy delicada luego de haber transcurrido un mes y 5 días de la convención del 6 de marzo que debió elegir con normalidad a su candidato presidencial, por lo que “es tiempo de poner punto final a la crisis, de procurar el entendimiento y la unificación interna”.
Advirtió que aunque los resultados anunciados no se corresponden con la expresión de la voluntad mayoritaria de los perredeístas y ciudadanos independientes, no se convertirá en un obstáculo para que el partido se reencuentre a sí mismo y participe exitosamente en las elecciones de mayo del 2012”.
Vargas Maldondo aclaró que no pide nada a cambio para él, que “no he solicitado ni aspiro a la candidatura vicepresidencial ni a un cargo en un posible gobierno del PRD, no reclamo la extensión de mi mandato como presidente del partido, ni la nominación previa de la candidatura presidencial para el 2016”.
Especificó que todas las posiciones que ha ostentado en el PRD las ha ganado con el apoyo mayoritario de sus compañeros y compañeras de partido, y así será siempre y que continuará ejerciendo su posición de presidente del PRD, para contribuir desde ahí con el interés nacional como único norte.
 Precisó que no ha habido ningún acuerdo posterior a la convención, y que se acoge únicamente a lo establecido en el Pacto de Compañeros suscrito el tres de marzo, en el que nos comprometimos con la aplicación de la proporcionalidad, sustentado en los estatutos del partido, a la que tienen derecho adquirido los dirigentes y estructuras de nuestro proyecto. De esos derechos, me constituyo en garante”
Subrayó además que seguirá dirigiendo el PRD bajo el imperio de la institucionalidad, que “es innegociable, junto a mis compañeros de la dirección nacional, hasta el año 2013, y anuncio a mis seguidores y a todo el país que nada ni nadie nos apartará del camino que nos hemos trazado, de luchar hasta lograr el establecimiento de un gobierno que garantice el derecho a la igualdad de todos los dominicanos”.
Agradeció a sus compañeros en el partido “por el apoyo de quienes votaron por mí en la convención pasada, y saludo también la participación de los perredeístas que optaron por la otra candidatura”.
Manifestó que sus cuestionamiento a los resultados viciados de la Convención no se deben a insensatez o a falta de espíritu democrático, sino al hecho de que no son la fiel expresión mayoritaria de los votos de la familia perredeísta y ciudadanos independientes, sino de la influencia de otras fuerzas políticas interesadas en imponer el candidato del PRD.
 Acusó a la Comisión Nacional Organizadora (CON), del PRD de inclinarse hacia un lado en el proceso interno, “en lugar de actuar como árbitros imparciales”.
Agregó que la CON adoptó la intolerancia y beligerancia como norma, respondiendo con negación de derecho a sus justos reclamos, los que fueron enarbolados con decencia y ánimo de transparencia para obtener la verdad.
Dijo que lamentable ver cómo en el país las banderas de la verdad, la transparencia y la institucionalidad se quedan cada vez con menos defensores, imponiéndose un pragmatismo según el cual todo se vale.
Afirmó que a lo largo del proceso ha defendido la verdad y la transparencia como la vía más digna, justa y ética en que debía basarse la unidad; pero no siendo posible dicha vía,  al negársele todos sus reclamos y derechos por parte de quienes debieron actuar como jueces y no lo hicieron, “sólo me queda la vía del sacrificio, y la asumo con todas sus consecuencias, para no renunciar nunca al camino de la unidad de mi partido”.
“Como me han negado la vía de la verdad y la transparencia, abrazo la del sacrificio, sin rencores, de corazón y a conciencia, como le correspondió actuar en su momento a José Francisco Peña Gómez”, significó Vargas Maldonado.
Vargas expresó que quienes se han erigido  en jueces de su conducta política pasan por alto el devenir del PRD en los últimos años en los que pacientemente y junto a muchos esforzados dirigentes de todo el país y las seccionales del exterior, trabajaron sin  cesar  en la reorganización del partido, severamente afectado por la humillante derrota del 2004.
Rememoró que el PRD cayó en una de sus más profundas crisis,  no por luchas de tendencias o por candidaturas, sino por los devastadores resultados de esas elecciones nacionales, expresados en la desmoralización y frustración de la militancia.
Y que a ese panorama desolador se sumaba la violación al principio de la no reelección, bandera fundamental del PRD en toda su historia, tantas veces enarbolada por el doctor  José Francisco Peña Gómez.
Puso de relieve que “muchos se negaron a participar en aquella tarea de retomar la mística y el orgullo perredeísta, pues muchos fueron los llamados, y muy pocos los que quisieron integrarse al sacrificio y a la tarea de la reconstrucción partidaria, mientras otros incluso no volvieron a ser vistos durante años, precisamente durante todo el tiempo que tomó la reconstrucción del PRD”.
Trajó a colación la timidez con que los perredeístas comenzaron a buscar un nuevo liderazgo que los redimiera de la vergüenza y el desamparo, mientras el nuevo gobierno  surgido de aquellas elecciones se ensañaba contra todo lo que le oliera a perredeísmo, y las hordas peledeístas sacaban a nuestros compañeros de las oficinas públicas al influjo de la frase que los llevó al poder: ”E, Pa Fuera que van!”.
Enumeró que los locales del partido se quedaron vacíos y tal vez nunca como entonces hizo tanta falta la voz y el carisma del líder que orientara a nuestra gente y reagrupara nuestras fuerzas históricas, pues “era un partido mirado con repulsión por quienes sentían que había desaprovechado la oportunidad del poder para  recomponer  la sociedad  dominicana”.
Dijo que debido a ese proceso de recuperación fue urdido un montaje que comenzó desde el proceso electoral del 2010 con la infiltración de nuestras filas, comprando dirigentes que se habían quedado rezagados., mientras otros se vendieron vulgarmente, aceptando las dádivas de un gobierno generoso con los fondos públicos y otros, los más impúdicos, se convirtieron en quintas columnas, operando desde nuestro partido a favor del gobierno y haciendo perder candidaturas legislativas y municipales a sus propios compañeros y compañeras.
Vargas, expresó que aun en esa situación el PRD terminó siendo el partido más votado en las elecciones del año pasado, “y aunque la maniobra oficialista nos privó de legítimas representaciones senatoriales, es de conocimiento generalizado que en varias provincias ganamos limpiamente las elecciones”.
Ponderó que el viernes pasado quedó evidenciado uno de los beneficios del Acuerdo que en mayo del 2009 firmó con el Presidente de la República, relativo a la no reelección presidencial consecutiva como mandato constitucional, reivindicando una bandera de lucha de nuestro partido y nuestro líder inmortal, que limita espacio a la corrupción y el despilfarro de los recursos del estado, elimina la incertidumbre sobre la estabilidad macroeconómica durante los procesos electorales, crea oportunidades para  la alternabilidad y el surgimiento de nuevos liderazgos y contribuye al fortalecimiento de la institucionalidad democrática del país.

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