viernes, 29 de julio de 2011

Ponen precio a la cabeza de Anders Breivik (Ejecutor de masacre en Noruega)

En su manifiesto, Anders Breivik presumía de tener contactos en los grupos criminales más sanguinarios de Europa, entre ellos la mafia rusa o la italiana. También aseguraba ser uno de los protegidos de la banda Beagle Boys o B-Team, uno de los grupos de crimen organizado más peligrosos de Noruega.

Sin embargo, todo era fruto de su imaginación. Los líderes de la organización delictiva con base en Oslo han asegurado a la web VG Nett que “la cara y el nombre de Anders Behring Breivik es desconocido para nosotros”. Además, han confirmado que, cuando tengan la oportunidad, le harán pagar “por asociar nuestro nombre a las atrocidades que ha cometido”.

La voz ha corrido rápido por el mundo noruego del hampa. “Todas las comunidades criminales han puesto precio a su cabeza”, han confirmado los cabecillas de B-Team. El encargo también ha llegado a los pasillos de la cárcel de Ila, al norte de Oslo, donde Anders Breivik permanece en prisión provisional.

El director del centro de reclusión, Knut Bjarkeid, ha confirmado que la presencia del asesino confeso de la isla de Utoya “pondrá a prueba nuestra profesionalidad”. Para evitar intentos de suicidio y agresiones, Bjarkeid ha organizado un programa especial para Breivik que incluye contactos únicamente “con los guardias, la enfermera y su abogado”.

Para los funcionarios de la cárcel será una prioridad “mantener su seguridad y evitar cualquier tipo de abuso o ataque del resto de presos”. Sin embargo, no lo tendrán nada fácil.

“Los guardias tienen que entender el estado de humor en el que estamos. “La gente irá a por él, si tienen la oportunidad”, ha advertido Tor Erik Larsen, un preso de 45 años que cumple condena por dos asesinatos y que ha pasado un tercio de su vida entre rejas, a VG Nett.

Ante este clima hostil, Breivik ha sido recluido en una celda de aislamiento. “Yo he estado allí, y no tienes nada. Comes lo mismo que el resto de internos, en platos de papel y con cubiertos de plástico”, recuerda Larsen, quien cree que los presos comunes no tendrán contacto con él “en varios años”.

El régimen en el que vivirá Breivik le impedirá tener acceso alguno a medios de comunicación. El asesino de Oslo, hedonista confeso cuya primera pregunta a su abogado fue cuantas personas había conseguido asesinar en Utoya, no podrá leer el periódico o ver la televisión.

La única ocasión en la que el autor de la masacre del pasado viernes podrá salir de su celda será el domingo, para acudir al servicio religioso semanal.

Sin embargo, a pesar de estas medidas preventivas, los funcionarios deberán tener mucho cuidado si quieren mantener con vida a Breivik. El resto de reclusos no pierden la esperanza de tomarse la justicia por su mano. Tor Erik Larsen asegura que “no tiene futuro” y que, “como los delincuentes sexuales, debe sentir el miedo”. El preso de Ila lo tiene en su lista: “me lo guardo pará mi”.

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