domingo, 5 de julio de 2015

LA LEGALIZACIÓN DEL MATRIMONIO HOMOSEXUAL

Por: Leandro González
I Timoteo 1:9,10
¨Conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina¨

La noticia apareció en los principales diarios del mundo: ¨WASHINGTON.- La Corte Suprema de Estados Unidos falló a favor de la legalización del casamiento entre personas del mismo sexo, una decisión histórica que anula la potestad de los estados para prohibir las uniones entre homosexuales. De esa manera, el matrimonio gay es un derecho constitucional en el país, lo que obliga a que sea permitido por los catorce estados que aún lo impedían¨.

Esta es una decisión fatal para los Estados Unidos y para el mundo, pero está claro que estamos asistiendo al cumplimiento de las profecías bíblicas. Sin duda alguna creo que esta civilización ha llegado al clímax de la decadencia. 

Esta es una decisión que afectará a todos los países del mundo, que por lo general copian de la nación americana todo lo malo. Ya en nuestro país, República Dominicana, algunos legisladores han planteado la posibilidad de un referéndum para modificar la constitución, a fin de permitir el matrimonio entre personas de un mismo sexo. 

Lo veo y no dejo de asombrarme. Quisiera pensar que el mundo está loco, pero no, no es que esté loco, es que se ha llegado al colmo de la degeneración humana, tal como pasó en Sodoma y Gomorra (Génesis 19), tal como pasó en Gabaa de Benjamín (Jueces 19 y 20). En ambos casos en la Biblia esto provocó muerte y destrucción. Sodoma y Gomorra fueron exterminados por Dios con fuego y azufre, estos dos pueblos dejaron de existir.  La sodomía en Gabaa de Benjamín en Israel, motivó una guerra que casi provoca la extinción de esa tribu. ¿Qué piensan que va a pasar a los Estados Unidos de América, una nación nacida sobre la base de la fe cristiana? Por aquello que dice la Biblia de que ¨el juicio comienza por casa¨ (I Pedro 4:17), me parece que un castigo inminente aguarda a la nación más poderosa de la tierra. La palabra de Dios dice: ¨No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segarᨠ(Gálatas 6:7). También encontramos en 1 Corintios 6:9,10, lo siguiente:  ¨¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios¨.

Cuando el hombre aprueba lo que Dios desaprueba, la ley se pervierte, y pierde su razón de ser, que es contrarrestar el mal que existe en el mundo. La ley existe para poner orden donde hay caos, para enderezar lo que está torcido, para reprimir la maldad, para imponer el bien donde el mal se quiere imponer. Pero cuando los magistrados que están puestos para castigar al que hace lo malo, se convierten ellos mismos en defensores de lo que está desordenado, de lo que está torcido, de lo que atenta contra el bien y las buenas costumbres, entonces es claro que se avecina una catástrofe. 

Veamos algunas cuestiones de la legalización del matrimonio homosexual:

1.-  Es la Demostración de la Decadencia Total de la Civilización.

¡Qué Cosa más descabellada! Mientras la Corte Suprema de los Estados Unidos pierde miserablemente el tiempo y los recursos, aprobando una ley tan desastrosa como el matrimonio entre personas del mismo sexo, los yihadistas están entrenando niños para el terrorismo.

La historia se encarga de corroborar que las civilizaciones, cuando llegan a su nivel máximo de decadencia moral, están a punto de desaparecer. Parece ser que los pecados típicos que indican el más alto grado de podredumbre moral de una sociedad están íntimamente ligados a los pecados sexuales, y entre ellos se destacan la homosexualidad y el bestialismo. Esto fue así en cada uno de los imperios que existieron en la antigüedad, y lo es en este tiempo también.  

Por considerarlo de gran valor, quiero compartir un fragmento del siguiente estudio acerca de la decadencia de los Estados Unidos, titulado ¨Cuando Mueren las Naciones¨, de la autoría de Kerby Anderson, publicado por Ministerio Probe, que he encontrado en  su página de internet, el cual nos brinda una panorámica general de los efectos de la descomposición moral en la sociedad:

¨-Hay tres importantes tendencias que demuestran la descomposición moral. Son el "crecimiento de la inmoralidad", la "descomposición de la creencia religiosa" y la "devaluación de la vida humana".
El clásico estudio de la civilización romana, The Decline and Fall of the Roman Empire (La declinación y caída del Imperio Romano), escrito por el historiador inglés Edward Gibbon. Él "observó que los líderes del imperio se entregaron a los vicios de los extranjeros, la moral colapsó, las leyes se volvieron opresivas y el abuso de poder hizo que la nación fuera vulnerable a las hordas bárbaras".
La historiadora británica Catherine Edwards demostró que nuestros actuales ejemplos de inmoralidad no son un fenómeno moderno. En su estudio de la "política de inmoralidad" de la antigua Roma, dice que la anticoncepción, el aborto y la exposición eran formas comunes de impedir el nacimiento de niños en Roma. Los esposos se negaban a reconocer a todo hijo que no creyeran que fuera propio. "Hasta ser aceptado por su padre, un bebé romano no existía, hablando legalmente".
La vida se volvió barata en los últimos días del Imperio Romano. Las regulaciones pesadas y los impuestos hicieron que la fabricación y el comercio fueran poco lucrativos. Las familias se veían trabadas en oficios y vocaciones hereditarios, lo que permitía poca o ninguna elección vocacional. Con el tiempo, los niños fueron vistos como una carga innecesaria, y el aborto y el infanticidio se volvieron habituales. En algunos casos, los hijos fueron vendidos como esclavos.
Las costumbres y la vida social cayeron en el desenfreno. Bajo Justiniano, el entretenimiento se volvió más subido de tono y más estrafalario. Las orgías y banquetes eran comunes. La homosexualidad y el bestialismo se practicaban abiertamente. Bajo Nerón, los cristianos fueron culpados del gran incendio de Roma y fueron perseguidos horriblemente.
Pueden encontrarse patrones similares en otras civilizaciones. En Grecia, la música de los jóvenes se volvió desenfrenada y grosera. El entretenimiento popular era brutal y vulgar. La promiscuidad, el homosexualismo y la borrachera se volvieron parte de la vida cotidiana. Y todos los frenos morales y sociales se perdieron, llevando a una mayor decadencia.
En Cartago, el culto pasó de Baal a la diosa de la tierra Tania. "Se consideraba que los sacrificios a la diosa de la fertilidad aseguraban productividad, larga vida y aún mayores ganancias". Hoy pueden verse monumentos funerales decorados elaboradamente que muestran sacrificios de bebés, junto con miles de pequeños ataúdes de piedra para bebés sacrificados a la diosa pagana.
Los paralelos con nuestra propia nación son llamativos. No, nosotros no sacrificamos bebés a una diosa pagana, pero hemos abortado casi 40 millones de bebés ante el altar de la conveniencia. Y varias prácticas sexuales son aceptadas abiertamente como un estilo de vida alternativo. Con razón muchos creen que nuestro país es una nación en declinación¨. 

Todo lo descrito anteriormente es un fenómeno mundial, no es particular de los Estados Unidos, sino que atañe a todas las naciones de la tierra, pues la influencia de Estados Unidos y de otras grandes sociedades, dicta las tendencias que se impondrán en las demás culturas de la tierra. Y hoy en día esa influencia negativa es poderosamente abarcadora al través de las redes sociales. De esta manera se aceleran los acontecimientos que darán al traste con el orden de este mundo pecador.

2.- Es Una Declaración de Guerra Contra Dios.

Desafiar a Dios siempre será una empresa suicida. La corte suprema de los Estados Unidos está desafiando a Dios. Podrá ser la nación más poderosa de la tierra, pero ningún poder en ninguna parte de este mundo, ni del otro, podrá jamás imponerse frente al poder soberano del Creador.

Esta corte suprema ha ignorado y ha pisoteado la sagrada declaración o lema nacional oficial de los Estados Unidos, que antes era el legado más significativo de este país:   ¨In God We Trust¨ (¨En Dios Confiamos¨). Este lema aparece acuñado en sus monedas. ¨In God We Trust¨ es el lema oficial de Florida y aparece en su bandera. También está en la bandera de Georgia, desde que fue adoptado en 2003.

Pero para los hombres y mujeres que dirigen la nación, esto no es más que palabras grabadas en la materia, letras muertas, pues en los hechos están demostrando todo lo contrario. Dios claramente condena la homosexualidad como un grave pecado que está en una lista de vicios y maldades que son fuertemente sancionadas. En Romanos 1: 18-32 encontramos la acusación más elocuente de la Palabra de Dios contra la corte suprema de los Estados Unidos y contra todo aquel que defienda cualquiera ley perversa que patentice la unión entre personas del mismo sexo: ¨La culpabilidad del hombre: Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen; estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican¨.

Es evidente que la fe de la suprema corte de justicia de los Estados Unidos está puesta en otra persona y no en el Dios de la Biblia. Esta nación ha dado la espalda al Dios verdadero y por eso sus legisladores perdieron el sentido común y la sensatez.

La legalización del matrimonio homosexual  es una decisión  que se veía venir, y a los dominicanos no nos puede tomar por sorpresa esta asquerosa resolución, ya que nos han enviado a nuestro país un embajador gay que promueve el ¨derecho¨ de los homosexuales con mucho orgullo, una tremenda desfachatez venida del norte como una influencia maldita para nuestros niños y jóvenes. No soy antiimperialista per se, pero sí estoy en contra de toda cultura del diablo que el imperio del norte quiera imponer como bueno y válido.

3.- Es Una Ley Para el Mundo pecador, No Para la Iglesia de Dios.

La suprema corte de justicia de los Estados Unidos parece que no ha sopesado los riesgos que la imposición del matrimonio homosexual puede acarrear para la paz y la estabilidad de la nación. ¿O piensan que las iglesias cristianas van aceptar someterse a una ley a todas luces aberrante? Esto desatará un movimiento nacional e internacional que podría llevarla a un desequilibrio no deseado.

Los creyentes no estamos obligados a obedecer a un gobierno malo, corruptor y perverso. Recordemos  que el Señor Jesús dijo que no somos de este mudo: ¨Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece¨(Juan 15:19). El Señor en este sentido nos insta a no tener temor de lo que vamos a sufrir en este mundo por causa de su Palabra, pues en medio de nuestras luchas vamos a contar con su respaldo: ¨Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo¨ (Juan 16:33).

Nuestra lealtad primera está con el reino celestial, no con el reino terrenal. Nuestra lealtad es al Señor Jesús, no al presidente ni a la suprema corte de justicia de ningún país de este mundo. Nuestro accionar en este mundo está supeditado a los principios bíblicos, que son nuestra carta magna. Los creyentes solo obedecemos las leyes que concuerdan con las leyes que Dios ha establecido, para lo demás que no venga de esto, nos declaramos abiertamente en desobediencia civil.

Cuando Pedro y Juan fueron conminados a dejar de predicar en el nombre de Jesús, ellos no dudaron ni un instante en tomar la decisión correcta: ¨Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído¨ (Hechos 4:19,20).

Ningún creyente verdadero en la nación americana debe encontrar ninguna dificultad en saber cuál debe ser su decisión frente a la imposición de la corte suprema de los Estados Unidos, aunque esto sea perjudicial en cualquier término, la decisión correcta es no acatar esta ley y declararse con firmeza en desobediencia civil, cueste lo que cueste.

Las iglesias cristianas que creen, viven y predican la Palabra de Dios están siendo desafiadas a demostrar su integridad y sus convicciones de fe. Ninguna decisión de un tribunal humano que contradiga los sagrados preceptos divinos puede ser acatada por la iglesia de Cristo. Toda iglesia que se fundamente en los principios bíblicos en los Estados Unidos y en el mundo, debe declararse en desobediencia civil ante tal pretensión del enemigo.

No nos asombramos de esta decisión porque nos haya tomado desprevenidos, sino porque nos preocupa el destino eterno de las gentes de este mundo. Sabemos que las profecías bíblicas nos advierten de manera clara desde hace siglos, lo que ahora vemos con nuestros ojos: ¨También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita (2 Timoteo 3:1-5).

Hermanos queridos, la venida del Señor se acerca, la plataforma para que aparezca el hombre de pecado, el anticristo, está perfectamente elaborada.

El anticristo encaja perfectamente en un mundo homosexual, pues la palabra de Dios dice acerca de él: ¨Del Dios de sus padres no hará caso, ni del amor de las mujeres; ni respetará a dios alguno, porque sobre todo se engrandecerᨠ(Daniel 11:37).  Y la aparición del anticristo será el detonante  claramente enseñado en la Palabra de Dios, para que nuestro Señor venga en las nubes con gran poder, para imponer a este mundo su gobierno verdadero de justicia, orden y paz.

Mientras el Señor se acerca en su viaje hacia nosotros, hagamos nuestras las palabras de los apóstoles del Señor Jesús en Hechos 14:22b: ¨Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios¨.

Leandro González
Pastor en la Primera Iglesia Bautista de Mao, 
Gastón F. Deligne 47, Mao, República Dominicana.

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